Doug y Barb Miller
  • Lugar donde sirven: Mangochi, Malawi
  • Iglesia de origen: Fairview Avenue HEC (Waynesboro, Pa.)
  • Desde que sirve: 2000
  • Casados en: 1983
  • Hijos: Seth, Steven, Sara, Sharon y Susanna

Doug Miller creció en la iglesia episcopal en el norte de Nueva Jersey. Después de conocer al Señor en la universidad, sintió un llamado a las misiones sobre su joven vida. Después de recibir una licenciatura en Antropología por el Hamilton College y estudiar en el Instituto Bíblico Elim, se mudó a Guatemala para entrenar líderes en la Iglesia Menonita Kekchí.

Barb Miller creció cerca de Lancaster, Pa., y es hija de un consagrado pastor de la Iglesia Menonita que se sostiene a sí mismo. Pueto que creció con unos hermanos varones involucirados en el servicio misionero en el extranjero, Barg no quiso echar raíces demasiado profundas. Recibió su Licenciatura en Educación Primaria en la Universidad de Millersville. Dio clases en la Escuela Menonita de New Danville, en New Danville, Pa., antes de trasladarse a Guatemala para darles clases a los hijos de los misioneros.

Doug y Barb fueron novios mientras estaban en Guatemala, y se casaron en los Estados Unidos mientras estaban aquí con licencia. Un año más tarde, el Señor los reorientó al ministerio pastoral en los Estados Unidos. Sintieron que Dios podría estar usando ese tiempo para aumentar su experiencia antes de llamarlos de manera más definitiva al extranjero.

Después de quince años de ministerio pastoral, el Señor confirmó el llamado de ellos para que participaran en la fundación de iglesias en lugares remotos de Malaui. Llegaron a Malaui en el año 2000 para comenzar a familiarizarse con el idioma y la cultura. Residieron inicialmente en la casa misionera de la aldea de Mpalume y finalmente fueron a vivir en el poblado de Mangochi, cerca del lago de Malaui.

El 15 de septiembre del 2001, mientras iba en bicicleta a visitar a una amiga suya viuda, Barb perdió en equilibrio y se cayó de un tambaleante puente a un arroyo de cinco metros y medio. Se fracturó la espalda en dos lugares, y por fin hubo que llevarla en avión a Suráfrica para hacerle unas operaciones estabilizadoras y pasar dos meses en rehabilitación. A pesar de tener que soportar una parálisis, los esposos Miller le dan gracias a Dios por el cuerpo de Cristo en el mundo entero, cuyas oraciones y cuyo sostenimiento les han permitido seguir adelante con los propósitos de Dios.

Los esposos Miller se sienten deudores a los esfuerzos pioneros y sacrificados de los misioneros de los Hermanos en Cristo que han servido antes que ellos. Por la gracia del Señor y gracias a una familia maravillosamente alentadora, así como a la organización de misiones, a la Iglesia nacional, a la ayuda de las personas individuales y de las congregaciones, a sus socios de oración, compañeros de equipo y colaboradores locales, han logrado frutos en su ministerio. A pesar de los numerosos retos, el Señor ha abierto puertas y corazones, lo cual ha llevado a la formación de grupos evangelísticos y de discipulado en más de una docena de aldeas. Por medio del evangelismo de oración, la enseñanza cronológica y la compasión de su comunidad, los Miller se hallan trabajando en el surgimiento de un “movimiento de multiplicación”.